El 13 de agosto pasado se realizaron en todo el país las elecciones para la c
omisión directiva de la CTA a nivel nacional, provincial y regional. Los militantes de la Nueva Corriente Docente participamos del proceso electoral integrando la lista nº 2 (Naranja) y fuimos testigos de los gestos de sorpresa en la gran mayoría de los docentes cada vez que la urna volante llegaba y se detenía 20 o 30 minutos en algunas de las escuelas. Cuando decimos "algunas" no estamos significando que en otras existiera in formación previa; expresamos (y denunciamos) que en muchos establecimientos ni siquiera se pudo votar. Tengamos en cuenta que algunas urnas debían recorrer mas de 20 instituciones por turno en cuatro horas.Pero esto no termina acá. Algún compañero con un alto grado de tolerancia podría calificar como un descuido la ausencia de información acerca de estas elecciones. Pero ¿resulta perdonable que numerosos docentes afiliados a AMSAFE no hayan sido avisados que automáticamente también lo son de la CTA?
"Son desprolijidades lógicas dentro de una central que todavía está en formación", se disculpará algún burócrata de turno. Pero cuando estas desprolijidades incluyen aspectos tales como que: la oposición se enteró de estas elecciones cuatro días antes del cierre de listas; las boletas del oficialismo llegaron antes que las demás; ninguna boleta incluía el nombre de la agrupación provocando confusión a la hora de elegir; no hubo urnas fijas en las escuelas lo que privó de votar a más del 80 % de los afiliados; evidentemente es difícil ser comprensivos o tolerantes.
A esta altura cabe preguntarse: ¿qué votamos? o mejor ¿qué es una central de trabajadores? Los docentes conocemos el recurso de preguntar "de qué color era el caballo blanco de San Martín", cuando queremos ejemplificar que la respuesta a una pregunta es obvia por estar incluida en el planteo. Del mismo modo, pareciera lógico que una central de trabajadores esté compuesta exclusivamente por trabajadores, a quienes defiende y por quienes lucha. ¡Muy bien felicitado! Pero la realidad material (burocracia de por medio) no deja de sorprendernos. Es así que altos dirigentes de la CTA, como Claudio Lozano, participan en listas electorales de partidos patronales como el de Ibarra que además de haber integrado la Alianza y recibir el apoyo de Kirchner, vetó una ley que reducía la jornada laboral a seis horas para los trabajadores del subte en Buenos Aires.
Ni hablar de otros como Maffei, Basteiro o D'Elía que, cada uno desde su oficina, pactaron una vergonzosa concertación con el gobierno de Kirchner, frenando las luchas y dándole aire a un gobierno tan antiobrero como todos sus predecesores (peronistas, radicales o militares). Es posible que estos dirigentes piensen que el mismo que se reparte flores telefónicamente con Bush mientras negocia un nuevo ajuste, sea un representante de los trabajadores.
Pero el clasismo no es la única condición que pretendemos de una central. Es necesaria también una CTA democrática. Por eso proponemos la revocabilidad de los mandatos ante el incumplimiento del pedido de las bases; la no reelección de los dirigentes para que no se atornillen en el poder y vuelvan a sus lugares de trabajo "recordando" de esa manera los problemas cotidianos que sufrimos los trabajadores; y finalmente la proporcionalidad en los cargos dentro de la comisión dire ctiva eliminando el autoritario sistema de mayoría simple que permite a la lista ganadora (aunque sea por un voto) ocupar todas las secretarías. Claro está, una voz opositora dentro de la dirección no sería beneficiosa para consensuar con el gobierno.
Si hay algo a lo que la dirección de AMSAFÉ nos tiene acostumbrados es a mostrar su talento para ponerle un disfraz democrático a sus acciones y decisiones. En la edición número cuatro del Cuaderno de Informes (septiembre de 2003), previa a las elecciones del 7 de septiembre, publica una nota a dos de los candidatos a gobernador de la provincia: Binner del PS y Obeid (posteriormente electo) del PJ. Más allá de la obvia preferencia por el primero al darle un espa cio tres veces superior que al segundo queda claro que todas las fichas jugadas por la conducción cayeron sobre los candidatos con mayores chances de triunfo. De esta forma los responsables del periódico omiten por ejemplo a dos docentes y reconocidos militantes gremiales postulados a la gobernación por el Partido Obrero y por Izquierda Unida respectivamente, quienes por otra parte integraban una de las listas opositoras a la conducción de CTA.
EL BALANCE
La Nueva Corriente Docent e integró la lista nº 2 de candidatos a la comisión directiva provincial. Lamentablemente la oposición fue dividida ya que la agrupación Alternativa Clasista (lista 3) que en principio sólo presentó candidaturas a nivel nacional, no tuvo la voluntad política de convocar a una unidad de toda la oposición. Para mayor satisfacción del oficialismo, una hora antes del cierre presentó también una lista provincial.
Sabemos que la división entre compañeros que compartimos aspectos programáticos básicos y la necesidad de echar a las direcciones burocráticas solo favorece a éstas; por ese m otivo seguiremos apostando a la unidad de la oposición en toda ocasión que se nos presente.
Independientemente de esto, el balance electoral es altamente satisfactorio. Los mas de 300 votos obtenidos en las urnas de AMSAFÉ La Capital (obteniendo el segundo lugar en docentes), la gran elección en Rosario
y los casi mil votos en toda la provincia nos demuestran que muchos compañeros están convencidos que a los ajustadores y a sus "bomberos" no hay que darles tregua. P ero más allá de los números lo positivo del balance incluye como elemento fundamental la posibilidad de llegar a muchos compañeros con una visión política sobre el gremio y la importancia de la lucha para mantener esta herramienta, aunque para ello debamos pasar por encima de los actuales dirigentes.