“...salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos.
Abajo está la concurrencia, sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro... Firmeza en el rostro de Fischer, plegaria en el de Spies, orgullo en el del Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita: "la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora». Les bajan las capuchas, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen y se balancean en una danza espantable...”
Así describía José Martí la ejecución perpetrada a los mártires de Chicago en el diario La Nación de Buenos Aires. Su mayor delito fue luchar por una jornada laboral de ocho horas: “ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa”. Esta, su principal reivindicación aunque no la única, serviría para unir en un solo grito a toda la clase obrera mundial durante años.
A partir de allí, y con diferente suerte, la prensa oficial trató de vaciar de contenido la fecha del 1 de mayo, que no fue la de la ejecución sino la del inicio de una de las huelgas más importantes del siglo XIX en Estados Unidos, uno de los tres estados –además del Reino Unido y Andorra- que no conmemora la fecha. Desde prostituir la fecha trocando su carácter por el nada inocente “día del trabajo” hasta las referencias más vacías de contenido, en la Argentina también nos han intentado arrancar esta jornada de reflexión y lucha al conjunto de trabajadores y trabajadoras. Porque no hay nada más peligroso para el sistema que la concientización de un trabajador como tal.
Hoy, las patronales amparadas en los gobiernos que las representan pretenden que los/as trabajadores/as paguemos las consecuencias de una crisis que no generamos.
Escudados en ella, despiden arbitraria y masivamente a los/as obreros/as, eliminan conquistas laborales históricas y reducen salarios. Como trabajadores/as docentes no estamos exentos del ajuste. El acta firmada por Amsafe con el gobierno provincial indica que el aumento de salarios será por todo el 2009. Sabemos que el próximo año comenzará con tratativas que durante la última semana, antes de comenzar el año lectivo, determinarán si se comienza o no. Sabemos que es nuestra lucha la que decidirá si nuestras condiciones laborales comienzan a ser reivindicadas, pero esta paritaria provincial, sujeta a los resultados de la paritaria nacional es un nuevo palo en la rueda. Intenta atarnos las manos mientras los/as dirigentes proclaman a diestra y siniestra que “no tenemos las manos atadas”
Pero olvidan que esta película ya la vimos y que muchos pensamos que se puede. Se puede salir a luchar por mayor salario ¡Necesitamos hacerlo! No nos alcanza la plata, así de simple. Bueno es tomar el ejemplo de los aceiteros de San Lorenzo quienes después de 2 meses de conflicto con paros, piquetes y cortes de ruta lograron 1000$ de aumento llevando la categoría más baja a 2800$ más 300$ no bonificables.
Se entiende entonces, que si no hubieran luchado con decisión, con voluntad positiva, no hubieran ganado ¿Por qué no pensar que nosotras/os las/os docentes podríamos lograr un aumento sustancial de salarios? ¿Por qué no pensar que los concursos que restan llevarse a cabo puedan darse en las mejores condiciones sin dejar compañeros/as en la calle?
En Rosario, la poca diferencia entre el total de votos entre los que queríamos el paro y los/as que planteaban sólo desobligación fue muy poca... y eso que, tempranamente, mientras votábamos, se hizo correr la versión de que la desobligación era un hecho.
Los reclamos continúan y la respuesta de la patronal apoyada en el gobierno y su aparato represor sigue siendo la misma que en Chicago: palos y balas. Por eso reivindiquemos las luchas de aquellos obreros, que son las mismas que hoy tenemos a la vuelta de la esquina, en la aldea y en el mundo.
• Libertad y desprocesamiento a los presos por luchar que en la Argentina suman miles
• Aumento salarial acorde a la canasta familiar para todos los trabajadores y trabajadoras
• Recuperación de todas las conquistas laborales perdidas y de las que nos siguen quitando
• Creación de cargos y horas cátedras.
• Ningún/a compañero/a en la calle, ni en nuestro gremio ni en ningún otro.
• ¡De una vez por todas, que la CTA ocupe el lugar que debe, coordinando la lucha como corresponde!