En solidaridad con los trabajadores de la planta de General Motors, en Gral. Alvear
La planta de General Motors en Alvear fue una de las primeras fábricas en Argentina en manifestar los coletazos de la crisis financiera internacional. La patronal, nunca dispuesta a ceder ni un mínimo de sus ganancias, decidió hacer pagar las consecuencias de la crisis a los trabajadores de la planta, suspendiendo a quinientos obreros. La inmediata reacción de los compañeros, sumados a quienes hicimos llegar nuestro apoyo solidario, hizo que el gobierno se viera obligado a dictar una conciliación obligatoria, llevando la situación a los momentos previos al conflicto.
Sin embargo, la directiva de la planta no respetó esta medida, siguió amenazando con despidos, no se presentó a las reuniones de conciliación con los dirigentes de SMATA y el gobierno y continuó actuando como si no tuviera que rendir cuentas a nadie de sus acciones. El gobierno, cómplice, no sólo no castiga los incumplimientos de los empresarios, sino que envía la Infantería a intimidar a los trabajadores que organizan medidas de fuerza contra los despidos y, además, le ofrece a los empresarios subsidios y facilidades económicas para que no sufran las consecuencias de la crisis.
Éstos, claro, aceptan el dinero, pero siguen suspendiendo o cesanteando a sus empleados.
A esta unidad “de clase” entre empresarios y gobierno, debemos responder con una fuerte unidad de “nuestra” clase. Como trabajadores docentes, tan precarizados y superexplotados como los compañeros que hoy viven esta situación en la automotriz, tenemos la obligación de llamar al conjunto de la clase trabajadora a llevar adelante un apoyo activamente solidario en este conflicto. Debemos elogiar e imitar las metodologías de los compañeros de la General Motors que realizaron una asamblea de más de mil trabajadores, organizada por un cuerpo de delegados que ha sido el motor de este conflicto y resolvió, democráticamente un paro por tiempo indeterminado hasta tanto no se resuélvale conflicto y se les otorguen las garantías reales de que no existirá ni un solo despedido.
Al mismo tiempo exigimos a las direcciones de la CGT y la CTA que se pongan a la cabeza de los reclamos y acompañen esta lucha no sólo con una tibia declaración. AMSaFe Rosario, como una de las delegaciones más importantes de la CTERA y la CTA no puede estar al margen de esta lucha y entender que si los compañeros triunfan, la victoria será para todos los trabajadores y trabajadoras, incluyendo a los/as docentes. La dirección local de nuestro sindicato, arrebatada a la burocracia de la Celeste, es una herramienta demasiado importante como para que la desaprovechemos y sería criminal negársela, en este momento, a compañeros/as que necesitan de su aporte propagandístico y agitativo.
En lo inmediato, vayamos todos a la movilización del miércoles en Rosario para reclamar:
Ni un solo despido, o suspensión –directa o encubierta- en la General Motors y en ningún otro lugar de trabajo en el país.
Aumento salarial. Ningún trabajador/a con ingresos menores a la canasta familiar
Que la crisis la paguen los que la causaron