La Ley Federal de Educación avanzó formidablemente sobre el Nivel Superior. Fue el nivel en el que más dramáticamente se percibió el proceso de mercantilización de la educación.
En efecto, primero como una recomendación y más tarde como válvula de ajuste, las/os profesores tuvimos que asumir bajo nuestro salario la postitulación. Fue en nombre de la calidad, de las transformaciones del mundo contemporáneo, del atraso histórico de los contenidos de la Formación Docente, de los imperativos de la globalización, del concepto de educación permanente… y sigue la lista. Lo cierto es que fuimos compelidos a transitar algún tramo extra que revalidara nuestra expertez, puesta en duda a cada momento. Como en los otros niveles del sistema educativo, frente a cada situación que de la crisis de la escuela, la sentencia no se hacía esperar: ¿qué hacen en la Formación Docente?
La precariedad laboral de este nivel llegó a extremos inéditos en nuestro país y así surgieron las frases que explicaban lo inexplicable: “en disponibilidad” fue una frase que nos dejó en stand by, en una situación laboral indefinida. Con sabor a Shakespeare, “en disponibilidad” remite a ser o no ser, estar o no estar.
Y la mentada jerarquización del nivel!! Capacitación e investigación. Con un uso selectivo del más “progre” discurso pedagógico nos plantearon que no éramos meros ejecutores, no, no. De ningún modo. Somos intelectuales, y tomaron a Henry Giroux. Somos prácticos reflexivos. Y tomaron a Shön. Y también constructivistas. Y tomaron a Vigotsky. Y también críticos.
En el reverso de la situación, y en comparación a las/os compañeras/os de los otros niveles, somos los que cobramos más. Y los que no padecemos el día a día de la exclusión social. De alguna manera, trabajamos con los sobrevivientes del sistema. Y el desgranamiento, (terrible!!) aún ligado en algunos aspectos a la imposibilidad material de seguir yendo al Instituto, nunca (o excepcionalmente) produce el desgarramiento de saber que a esos alumnos padecen hambre, o que no pueden agarrar el lápiz porque tienen los dedos ateridos del frío…
Eximidos de la bronca de adolescentes que carentes de certezas sociales, no estamos expuestos a la interpelación de los jóvenes. Nadie se pelea, y si lo hacen, es bajo las reglas del discurso escolar.
También somos los que accedemos al capital simbólico con más asiduidad, el nivel que puede ir masivamente a un congreso, comprarse libros, o permitirse ir al cine o al teatro más de una vez. Entonces, lo que no tenemos, se nota menos.
¿Por qué es tan importante lograr la adhesión ideológica e intelectual de este nivel del sistema educativo?
Las respuestas, sin dudas, están anudadas a la función que le asignemos a la educación. Si pensamos que la educación, con miles de matices, sigue siendo la herramienta de socialización más sistemática de la que disponen los gobiernos para transmitir la ideología, entonces la formación docente resulta una pieza clave, toda vez que se ocupa de la formación de quienes tendrán a su cargo la transmisión de la cultura oficial a las/os futuras/os trabajadoras/es.
Ahora, el gobierno de la provincia, ha iniciado un movimiento de regularización de nuestra condición laboral, que denomina “reparación histórica”. Consiste básicamente en la titularización. Indudablemente, la titularización nos pondrá en mejores condiciones laborales en un nivel en el que hace más de 25 años que la mayoría somos reemplazantes e interinos, aunque muchas son las situaciones particulares que ameritan un tratamiento en profundidad de la propuesta.
Aquí es necesario hacer valer la relación de la parte con el todo. Si nos quedamos con “la parte” (la titularización) es posible que pensemos que hay abierto un camino para la transformación definitiva, que este gobierno hará realidad nuestras ideas acerca de la igualdad en el acceso, la permanencia, la democratización del saber... entre tantos otros sueños.
Pero si lo relacionamos con “el todo” tendremos que ver cuál es el papel que juegan los organismos gubernamentales y no gubernamentales en la elaboración de políticas educativas para nuestros países; tendremos que mirar y analizar cuál es la noción de sociedad que se transmite en los Institutos Terciarios; tendremos que analizar qué significa una medida con la que coincidimos -cuál es que la titularización se efectúe sobre la base del título y la antigüedad- en el marco de un proceso de mercantilización que ya fue llevado a cabo y cuyos efectos perduran, pues de hecho sólo los que atravesamos este proceso tendremos oportunidad de titularizar.
Es decir que si nosotros pensamos que los hechos no pueden mirarse de manera aislada, sino en su relación con otros hechos, habrá que recuperar los postulados de Freire para volver a pensar en la naturaleza política de la educación. Para analizar cómo será la Formación Docente que imaginan los gobiernos para las futuras sociedades, habida cuenta de que, definitivamente, no será la misma que imaginamos nosotros.
Amine Habichayn. Prof. en Ciencias de la Educación. Delegada instituto Superior del Profesorado de Danzas Nº 5929 y Escuela Normal Superior Nº 2, Rosario.
Marcela Ronco. Ex CD AMSaFe Rosario. Maestra de grado y Prof. en Cs de la Educación. Delegada Escuela nº 1078, Rosario y del Instituto Sup. Nº 37, Alcorta (Constitución)