lunes, 26 de enero de 2009

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA EDUCACIÓN ARTÍSTICA

Las escuelas de Formación Artística son una realidad. Este hecho de perogrullo ha sido mirado de soslayo por las sucesivas autoridades del Ministerio de Educación y la Secretaría de Cultura.

Tibiamente la nueva administración provincial ha dado señales positivas, pero solo señales. El eje del debate deberá ser equiparamiento a otras modalidades educativas.

Nadie duda en cuanto al equipamiento y espacio físico de una escuela industrial, cada alumno/a, nivel por nivel dispone del espacio apropiado para el aprendizaje, las herramientas o maquinarias necesarias a tal fin y la materia prima o materiales para llevar a cabo los ejercicios prácticos.

El vasto espectro de la Formación Artística ha sido históricamente menospreciado en estos sentidos. Pareciera que la intangibilidad utilitaria de la misma, molestara o que el desarrollo de la capacidad y la necesidad de expresarse en algún momento fuese un inconveniente.

Sin embargo a partir del axioma de la imposibilidad de tapar el sol con la mano los/as niños/as y adolescentes actuales, estimulados por un infernal volumen de información y un tal vez, exceso de comunicación, canalizan sin pudores su necesidad de expresarse.

El molesto graffiti callejero será la punta de un iceberg que ya ha estropeado ciudades como Sao Paulo que han dado la espalda a realidades sociales agudas. Quien opta por formarse en disciplinas artísticas está formalmente en igualdad de derechos que quienes optan, por magisterios, bachilleres, técnicas o comerciales. Los hechos dicen, por el contrario, que será vagón de cola del tren educativo.

Sin embargo nada impedirá que el poeta escriba en una servilleta, o que el dibujante use carbón en una vereda.

Restringir los recursos solo retardará en proceso inevitable, la expresión, o en el mejor (peor) de los casos acotarle la calidad o el nivel a la misma.

Hay que hacer notar que las Instituciones de Formación Artística existen. En términos de mercadotecnia “el canal de distribución está, sólo hay que mejorarlo”: El interrogante es ¿Para qué?. La respuesta no es sencilla.

La peor rémora que heredamos de la dictadura fue perpetuar en cargos directivos a quienes por acción u omisión no dejaron los ministerios, secretarías y las propias escuelas durante ese trágico período.

Al igual que la Educación Física (reducida a su mínima expresión y vaciada de contenido y finalidad), la educación artística fue menos preciada y descategorizada.

Los jóvenes que se formen en las distintas disciplinas expresivas, son y serán multiplicadores de las mismas. Los que se perfeccionen y profundicen sus estudios serán docentes. Docentes de un intangible valiosísimo para el individuo, y siempre temido por los distintos “establishments” de turno.

Quien pinte, cante, baile, escriba realidad, será un individuo que transmitirá un alto grado de libertad.

Si el nivel de tal expresión es optimizado y permanentemente mejorado por flujo de recursos, la idea se retroalimentará.

La expresión artística es altamente valorada en el mundo entero. Quiénes tengan la sensibilidad y la necesidad de expresarse, necesitan de apoyo oficial, tanto como el resto de la sociedad, y es la propia sociedad de la que surgen los individuos, la que procesará los resultados de quiénes a partir del arte se expresen o manifieste.

El pequeño lugar que ocupan las materias artísticas en los niveles inicial, primario y secundario deberá ser reconsiderado en el marco de esta reflexión.

En la misma línea de pensamiento, las escuelas específicas deberán re-formularse en un plan donde Museos, Teatros, Cines y Bibliotecas oficiales, privados estén integrados en un proceso donde en lugar de obstáculos haya conductos por donde fluya el deseo y la necesidad de formarse adecuadamente en los ámbitos apropiados.


Nidia Lo Valvo
nidialovalvo@yahoo.com.ar
Delegada de la EEM “Nigeria Soria" Nº 5032, Rosario